—Si esa es tu idea de una sorpresa, no quiero ni imaginarme la de un funeral.
Su sonrisa se borró como las huellas en la arena.
—Lo siento… no quise decir…
—Tienes razón, tengo un sentido del humor retorcido. ¿No dijo eso papá? ¿Que yo era un retorcido?
—Gio
Mientras él negaba haciéndome callar, me pregunté cómo lo hacía. Yo me había perdido un montón de cosas; tantos años...
Él me dijo que no esperara nada de él.
De hecho, yo sabía que el tiempo era capaz de cambiar a las personas, pero seguía cuestionándome su actitud. Sí, todos crecemos, pero ¿convertirse en alguien diferente?
—Deja de mirarme así. No imaginé que se saldría de control ¿Está bien? Quería alegrar tu noche, no arruinarla.